Queridas familias, gracias por habernos confiado a vuestros hijos durante estos 13 días, como despedida os compartimos un pequeño artículo que hemos escrito sobre lo que significa el Campamento para todos los que participamos en él. Os invitamos a que lo leáis con vuestros hijos y compartáis con nosotros la experiencia que han vivido los acampados.
Campamento San José, atemporal y a contracorriente
En plena era de las tecnologías, el Campamento San José mantiene su decidida apuesta de desconexión digital, convivencia y vida en plena naturaleza. Un lugar idílico para jóvenes de entre 11 y 17 años.
Imagina
comenzar un viaje hacia el corazón de la Sierra de Gredos, cruzando pueblos y
poblados, sierras y ríos, hasta llegar a Hoyos del Espino, donde empieza la
aventura. Dirección sur se atisban las imponentes montañas de Gredos, pero
antes debemos atravesar el Puente del Duque para superar un incipiente, y
helado, río Tormes, célebre en la literatura castellana. Unos centenares de
metros más adelante, nos encontramos con “El Baldío”, nuestro hogar.
Si
alguno de los lectores lo visitó hace más de un cuarto de siglo se sorprenderá
porque el tiempo prácticamente no ha pasado por él. La Garganta de la Isla
sigue bañando su verde prado y refresca las tardes del Campamento; los
centenarios pinos siguen deleitándonos con sus frescas sombras que nos permiten
bregar con el tórrido sol de julio; y el imponente pinar nos protege por el
oeste. Solo dos nuevas edificaciones desentonan con el paraje: el pequeño
porche que hace las funciones de comedor y nos da protección frente a la
lluvia, y los cuartos de baño, que sustituyeron hace dos décadas a las vetustas
letrinas del Campamento.
Pero
el Campamento no es simplemente un paraje idílico, una suerte de “sitio de mi
recreo”; es el lugar donde ocurre la magia durante 13 días, con sus agradecidas
12 noches. Tras abandonar el autobús, se encaran los escasos 300 metros de
camino que conducen a la zona de acampada. En ese trayecto se van relajando las
entumecidas caras y dedos, acostumbrados al uso de las pantallas. Para muchos,
es la primera vez que comen bajo la sombra de un pino, otros, nunca se han
sentado sobre el césped natural que nos regala la primavera ya olvidada… Esa
misma tarde, tras conocer las escasas normas que cuidan la convivencia, los
acampados se enfrentan al primer reto, porque sí, vivir en la naturaleza es una
yincana constante. Para construir un hogar se necesita tener un lugar donde
descansar, así que con más ganas que conocimientos se disponen a montar las
tiendas de campaña (sí, habéis acertado, muchas siguen siendo las naranjas que
adornaban Gredos hace más de 25 años), con la inestimable guía del kraal
(equipo de monitores). Con la caída de la temperatura, el ocaso del sol y la
tripa llena, llegará el momento del primer juego nocturno, ¡a conocer el Campamento
a oscuras! Vivir alejados de la luz artificial es un luego, pues en pocos
minutos nuestros ojos se adaptan a la noche y se dejan maravillar por el cielo
estrellado.
“Estamos
agotados”, se escucha, es hora de dormir. El silencio solamente es interrumpido
por el sonido de una piña al chocar con la lona que nos protege. Suena “La
misión”, sempiterna en las noches de Gredos. Nuestras tiendas nos abrigan y
refugian, una primera noche inolvidable para nuestros lobatos (primaria),
rangers (secundaria) y pioneros (bachillerato).
Amanece,
pero el incipiente sol no calienta lo suficiente. Con las fuerzas repuestas,
gracias al merecido descanso, nos ponemos los abrigos para afrontar la primera
mañana tras la oración en la plaza central. El primer día no suele ser fácil,
toca trabajar duro si queremos que este pequeño prado de Gredos se parezca a un
hogar. Nuestras manos se intercambian rastrillos, hachas, martillos,
escardillos y palas; otros se afanan en transportar pesadas piedras o
descomunales troncos de pino, que a la postre servirán de mástiles. Nos
convertimos, por unas horas, en expertos constructores: levantamos portadas y mástiles,
decoramos recintos y zonas de reuniones; y hasta diseñamos nuestro propio campo
de deporte. ¡Ah!, no todo va a ser trabajar, a media mañana nos dirigimos al
arroyo o la piscina natural, y por primera vez gozamos de sus gélidas aguas, el
calor aprieta y disfrutamos del refrescante baño.
Con
el hogar dispuesto, llega la diversión. Quedan más de una decena de días por
delante, toca empezar a disfrutar. Nos calzamos las botas, guardamos las
toallas, bañadores y escarpines en nuestras mochilas, embadurnamos nuestra piel
con crema solar y nos calamos la gorra; ahora sí, estamos listos. Emprendemos
el camino de salida del Campamento para atravesar el magnífico pinar que nos
rodea, cruzamos el Tormes ayudados por los monitores y afrontamos la bajada
hacia el paraíso, el fresco paraíso. Tras cruzar un imponente puente de piedra,
destrepamos hasta la Poza de las Paredes, lugar de baño por antonomasia, nutrido
por las aguas del deshielo. Es un paraje idílico para empezar a tomar contacto
con el entorno que nos rodea. Nos bañamos y volvemos a bañarnos, comemos unos
espléndidos bocadillos y emprendemos el camino de vuelta. Ha sido una jornada
memorable; otros días visitaremos las Chorreras o Valdeascas, depende del año,
no se puede descubrir todo Gredos de una tacada.
¿Describir
un día en el Campamento? Es imposible, necesitaríamos unas decenas de páginas
para contar todo lo que nuestros monitores han preparado para nosotros. Pero…
os haremos un resumen. Durante estos días haremos juego de pistas, que pondrán
a prueba nuestro ingenio; haremos pruebas de obstáculos para retar a nuestros
músculos; jugaremos en el agua y con el agua, sí, las actividades acuáticas son
las más divertidas; habrá momentos de juegos cooperativos por seisenas o
patrullas; los juegos nocturnos se llevarán la palma: el OVNI, el espeleólogo o
las luciérnagas nos fascinarán. También, realizaremos talleres (hay que
llevarse algún recuerdo), y mataremos los pocos tiempos libres jugando al
ajedrez, juegos de mesa o haciendo pulseras.
¡Esperad!
Con esto no acabamos, faltan las actividades estrella. Los lobatos nos
convertimos en jinetes y amazonas, y disfrutamos de un paseo impresionante por
los caminos, pinares y prados de la zona. Los rangers y pioneros se marchan a
subir a los pinos y a caminar sobre ellos (sujetos con sus mosquetones, no os
asustéis), el Parque de Cuerdas es diversión asegurada.
Queríamos
hablaros de Lionel Terray, un montañero francés del siglo XX, él acuñó la
frase: “Conquistadores de lo inútil”; y en eso nos convertiremos también.
Guardar en la mochila el saco, la esterilla, la ropa de abrigo y la comida se
convierte en rutina. Nos ajustamos las correas, abrochamos los cordones y nos
lanzamos a la montaña. Sí, conquistamos las más emblemáticas cimas, jugamos en
los neveros, salvamos desniveles imposibles, y hasta dormimos a los pies de
refugios reales (de la realza, obviamente). Almanzor, Morezón, La Mira, Refugio
de los Pelaos, Galana, Laguna grande… se convierten en parte imprescindible de
nuestro vocabulario. Las noches al raso son un regalo, acompañadas de historias
sobre constelaciones; vemos salir el sol por el este mientras nos tomamos el
desayuno; y, finalmente, nos encontramos todo el Campamento en la Esmeralda,
una pequeña laguna en el corazón de la Sierra de Gredos. Allí nos bañamos con
su cascada presidiendo el paisaje.
Han pasado 13 días ya, parece que fue ayer cuando llegamos. Toca desmontar todo los construido, dejar el Campamento “mejor de como lo encontramos”, y así lo hacemos. Nos vemos el próximo año.
Mil gracias a todo el equipo que ha hecho posible esta aventura de convivencia y amistad en plena naturaleza y lejos de los móviles. Es una pasada que no los echen de menos. Muy bien lo tenéis que hacer. Hasta el año que viene. A seguir disfrutando del verano.
ResponderEliminarJooo, no sé puede expresar mejor lo que es el Campamento San José. Es verdad que puede ser atemporal y a contracorriente, pero ahí está su esencia y el enganche que tiene. Saber apreciar que en las pequeñas cosas se construyen los grandes momentos que perdurarán para siempre.
ResponderEliminarQué descanséis y disfrutéis del verano que merecido lo tenéis.
Hasta el año que viene.🤗
Que bonito!! Muchas gracias a vosotros por vuestra dedicación y buen espíritu. Un abrazo fuerte
ResponderEliminarMe gustaría poder encontrar palabras para describir el campamento sin emocionarme, pero me resulta difícil.
ResponderEliminarEstar allí en algo difícil de explicar, rodeado de naturaleza y de vida, vida de nuestros acampados, que lejos de las tecnologías la explotan mucho más y la disfrutan de manera más intensa.
Es un placer formar parte de esa experiencia que, aunque pasen los años y los días pesen más la ilusión da la fuerzas suficientes para seguir adelante.
Este año he tenido la suerte de tener un grupo de monitores que en su totalidad fueron todos acampados míos y eso me ha hecho recapacitar mucho sobre lo que el campamento puede llegar a transmitir, en Gredos no sólo jugamos y hacemos actividades super divertidas, en Gredos hacemos familia y eso es lo que lo hace realmente especial.
Sabina en su canción "Peces de ciudad" (canción especial para nuestro director)decía: "Al lugar donde fuiste feliz no deberías tratar de volver" pues me permito refutar esa idea, pues tras un año de ausencia obligada no he tenido otra cosa en mente que volver a toda costa, pues allí da igual las veces que vuelvas siempre se respira vida y felicidad y eso es lo que hace especial a este campamento.
Hasta el año que viene familia de Gredos.
Gracias por dejarme compartir un año más con vosotros. Siempre es un placer volver a casa.
ResponderEliminar❤️🩹
Pd: me declaro fan nº2 del blog (ya sabéis quien es la 1ª)
Mil gracias a vosotros . Mi hijo es el primer año que va a este campamento y viene contentísimo , con ganas de repetir . Ha sido una experiencia muy enriquecedora para él y estamos seguro que no se le olvidará nada de lo que allí ha vivido estos días. Gracias
ResponderEliminarGRACIAS a todas las familias por confiar un año más en nosotros y permitirnos acompañar a vuestros hijos durante estos días tan maravillosos. Leer que vuelven a casa felices, con nuevos amigos, recuerdos imborrable, con ganas de repetir y con “algo” especial, es la mayor recompensa que podemos recibir.
ResponderEliminarEl Campamento San José no es solo un campamento; es una tradición en la maravillosa naturaleza de gredos que ha ido pasando de generación en generación. Cada verano nos visitan antiguos acampados, profesores, jesuitas, acampados hijos de antiguos acampados, antiguos monitores y personas que, de una forma u otra, siguen sintiendo este lugar como su casa y que he podido sentir personalmente en estos años. Esa transmisión de valores, de amistad, de servicio, de convivencia y de amor por la naturaleza sigue viva hoy gracias a todos los que, durante tantos años, habéis originado esta gran familia.
Este año este campamento ha superado dificultades y contratiempos, pero siempre ha sabido levantarse con más fuerza, con más vida y con más historia, porque el Campamento lo construimos entre todos. Cada generación deja su huella para que la siguiente pueda seguir escribiendo nuevas páginas.
Y, por supuesto, gracias a las visitas, al equipo de cocina de la Galana, al equipo de monitores, zorrit@s, enfermeras, coordinadores, compi-comunity, antiguos intendentes + KiKe, padre a Javier y Rodrigo, tocayo sherpa y al Sr.Burrel “Salvador de Gredos” por confiar en mi. Detrás de cada etiqueta, de cada comida, de cada actividad, cada marcha, cada juego y cada detalle hay muchas horas de entrega e ilusión. Nuestra misión va mucho más allá de organizar estos días de campamento: es acompañar, educar y guiar a los acampados para que esta experiencia deje una huella positiva en sus vidas y, aunque sea un poco, algo cambie en ellos para siempre.
Nos vemos Gredos 2027, donde la historia del Campamento San José seguirá escribiéndose entre todos. Gracias de nuevo y enhorabuena a todos.
Intendencia
Unos días más tarde despierto con la idea de que lo primero que verán mis ojos será la lona de la tienda naranja, que aún medio dormida iré en busca de café que ha preparado el señor intendente y a darle los buenos días al Kraal (Equipo de monitores, Intendente, Director, Fotógrafo, Sherpa, Jesuitas e invitados de honor), poco después iremos a despertar a nuestros acampados, que tras darlo todo el día anterior aún descansan en las tiendas "¿Qué música les pondremos hoy?".
ResponderEliminarSeguramente esta sensación me acompañe durante el próximo mes, y los once que le restan será el sueño de volver a disfrutar una siesta bajo aquellos pinos o una conversación esporádica con un acampad@. Y es así, pues yo he dejado Gredos un año más, pero el sentimiento que envuelve Gredos me acompaña siempre.
Repito este año con muchísimas ganas de ver a vuestros niños y niñas, de hacer actividades con ellos, alcanzar cimas, ir a pozas y compartir pequeños ratitos de reflexión.
Esta vez el campamento ha superado los distintos obstáculos que se han presentado en el camino y era en aquella misa en el Refugio del Rey, donde, todos fascinados por aquella vistas solo pudimos agradecer. El día de hoy, yo os doy las gracias a los padres por confiar en nosotros; a los acampados por no perder nunca la esperanza y la fe en el campamento; y por último al
Kraal, el equipazo que incansablemente cuida y guarda a este campamento antes las adversidades del camino.
¡Hasta pronto campamento!
7:00 a.m. 2 de julio.
ResponderEliminarHas dormido poco, llevas toda la noche en vela pensando en lo que comienza una vez más, una fuerza descomunal te levanta de la cama emocionado, cargas las maletas y tomas rumbo a Villafranca. Llegas al colegio y te montas en el autobús, un par de horas de viaje y comienzan las traicioneras curvas, Hoyos del Espino, cruzas el Tormes con su Puente del Duque, llegas al baldío y te bajas del autobús. Estás en casa, un año más.
No vas a dormir bien, ni tener una rato tranquilo, ni un momento para ti en los próximos 12 días, a partir de ahora estás para servir, eres libre para servir. Y no te importa, porque cada sonrisa, cada carcajada, incluso cada lloro o enfado merecen la pena. Gredos crea un ambiente especial, Gredos es especial.
Para cualquiera que lea el blog sin conocer el campamento pensará que somos un grupo de locos que cada año pierden el tiempo en un campamento como cualquier otro y que se recrean cada año en los mismos mensajes de agradecimiento. Pero si sabes lo que es esto, te faltan palabras para explicarlo.
Así que un año más doy GRACIAS.
GRACIAS por volver, y por la confianza de un grupo de monitores que siempre te arropa y te enseña, el aprendizaje es constante con personas tan excepcionales. Director, intendente, fotógrafo, sherpa... sois el núcleo del campamento, GRACIAS.
Al grupo de coordinadores y monitores, es un privilegio compartir 12 días con vosotros, cada persona con la que convives en Gredos la guardas en un lugar especial de tu corazón, por eso es inevitable dar GRACIAS.
A las incansables visitas, sois el fiel reflejo de que ir a Gredos es un regalo único y especial que se debe cuidar con mimo. El número de campamentos el limitado, así que nos recordáis que hemos de disfrutarlos al máximo, GRACIAS.
A los acampados, sois lo mejor, cada año espero reencontrar caras y conocer nuevas porque cada uno de vosotros se queda conmigo durante el año y para siempre. No siempre tendré buen humor, ni fuerza para ser correcto y justo con vosotros. Fallaré continuamente pero siempre intento hacerlo lo mejor posible. Infinitas GRACIAS.
7:00 a.m. 15 de Julio.
Estás en casa, te levantas cansado y sin fuerzas, pero estás lleno de felicidad por los días que has vivido. Pero también estás nervioso y ansioso, no vas a parar de esperar el próximo campamento, durante todo un año no pararas de pensar en casa, no pararas de pensar en Gredos.
Que bonitas todas vuestras reflexiones! Días después ,ya descansados .....estoy leyendo este maravilloso blogs emocionada .
ResponderEliminarVer cómo lo disfrutáis y como os volcáis y vivís todo ...
Ha sido el primer año para nuestro hijo y está encantado ! Ha disfrutado mucho !
Solo puedo deciros a todos GRACIAS !
El Campamento San José de Gredos como metáfora de vida. Y la vida son las personas. Siempre.
ResponderEliminarLos acampados son la razón de ser del campamento. Su entusiasmo vital, el brillo en la mirada cada vez que hacen algo por primera vez en sus vidas, (y eso ocurre... diariamente en el campamento). Imposible no contagiarse de su alegría.
El equipo de monitores. Desde el novel al más veterano, forman un ramillete de personalidades diversas con un objetivo común. Cada uno en su momento vital concreto y diferente, saben poner al servicio de los acampados todos sus valores, que no son pocos. Esta gratuidad y entrega hacen de la convivencia en el campamento algo mágico o, como prefiere decir Juanjo Aguado SJ, algo milagroso. Muchas familias lo destacan: aquí hay mucho más que un ocio bien orientado. Enhorabuena, equipo.
Los responsables "visibles": coordinadores de cada rama, enfermería, encargado del blog, jesuitas que nos acompañan, guía de marchas, intendencia y dirección. Cuando un engranaje funciona así de bien es simplemente porque se está cumpliendo con una premisa del éxito tan antigua como difícil de mantener: pensar en los demás, estar ahí para ofrecerse incluso antes de que aparezca la necesidad, ser libres para servir. Antes hacíamos mención a las experiencias que se viven por primera vez, pues bien, ha sido realmente singular maravillarme por el modo en que Luis ha cuidado de todos nosotros.
En esas lecturas matutinas que el blog refleja me topé con un texto de León XIV en el que el papa se detiene en el ejemplo que puede ser el modo en que Nehemías acomete la restauración de una Jerusalén en ruinas y de su muralla. Tal vez sobre excitado por los primeros rayos del día, en mi imaginación vi en Jerusalén y en Nehemías un trasunto del campamento y de Carlos:
"[Nehemías]... No impone soluciones desde lo alto. Convoca a las familias, confía a cada una un tramo de muralla para reconstruir, escucha los temores, coordina los esfuerzos y hace frente a las oposiciones. El relato muestra cómo la ciudad renace, no gracias a la iniciativa de una sola persona, sino a través de la responsabilidad compartida de todo el pueblo: sacerdotes, artesanos, jefes de familia, mujeres y jóvenes. Es una obra que tiene a Dios en el centro y reconstruye los vínculos incluso antes que las piedras. La antigua Jerusalén recupera así un lenguaje común, no el de la uniformidad, sino el de la comunión: la armonía que nace cuando cada uno asume su parte y todo el pueblo reconoce que su fuerza viene del Señor." Magnifica humanitas. León XIV.
Muchas gracias a todos por permitirme formar parte de esta familia.
(1/2) Ya ha pasado una semana desde que volvimos, una semana donde se van olvidando algunas cosas, como cerrar el saco hasta el cuello (bueno, el saco ya está limpio y en el altillo) y hemos vuelto a otras de las que no estamos tan orgullosos… vamos “scrolleando” más de lo que nos gustaría, al final qué más nos da si los argentinos están más enfadados o mi prima de Andorra está celebrando el mundial hasta la madrugada… pero seguimos otro “poquito de scroll”…
ResponderEliminarPero hay cosas que no se borran, que se quedan. Como decía San Ignacio en su biografía, cuando vuelven a la memoria siguen sacando una sonrisa: “no solamente se consolaba cuando estaba en los tales pensamientos, más aún después de dejado, quedaba contento y alegre.”
Quizá algunas de las cosas están “repes” de otros comentarios, señal de que hay sentimientos compartidos, aunque yo como uno de las “viejas glorias” que van quedando quiero dar mi puntito.
Aclaro, para el que no lo sepa, que nunca fui al Campamento como acampado, ya fui pasados mis 30… y, sí, muchas de las cosas de las que pasan no se creen si no has estado aquí.
Un día normal me despierto antes de las 7:30 (señal de que me voy haciendo mayor, la mayoría de los días no necesito despertador ya) y, si Luis Leza no está en el Campamento, pongo la cafetera… un tiempo larguísimo hasta que empieza a hervir y tomar el primero. En casa la máquina de cápsula tarda menos de un minuto en hacer un café estupendo, pero el café del Campamento con la Sierra de Gredos de fondo no puede saber mejor… con el silencio acompañando, cosa que no sucederá más en horas por allí.
Poco a poco van apareciendo monitores, saludando, van apareciendo algunas sonrisas, Luis empieza a dar vueltas al colacao… y nos vamos a hacer la oración (sí, tengo que reconocer que me distraigo un poco con los bostezos…), desayuno, limpiezas, actividades, juegos, marchas,… bueno, de esto ya imagino que los acampados mucho habrán contado en casa.
Yo busco la actividad cercana donde podré hacer más fotos, ayer le tocó a Rangers pues hoy tocan más fotos de Lobatos… no hace falta tener una Nikon réflex para darse cuenta por sus sonrisas de que están disfrutando, con sus amigos de clase y otros nuevos que han hecho… aparte de los partidos del mundial y de querer saber de sus familias vía postal, la desconexión del exterior ha sido un éxito. Me quedo con una frase de uno de ellos “ya he perdido la racha y el vicio al ‘brolestars’ y quiero cuando llegue a casa dejarlo aún un tiempo”.
(2/2) Sigue el día, hasta que tocan duchas, si hay suerte Eucaristía (qué especiales son y más cuando hay poquitas), cena, juego nocturno, a dormir (uy qué difícil es dormir con tantas emociones… pero el cansancio ayuda) y la reunión de monitores donde comentamos cómo ha ido el día, sale alguna anécdota graciosa con todo el cariño, planeamos el día siguiente… No vamos a dormir 8 horas pero no es lo que vamos buscando…
ResponderEliminarDe los Campamentos vividos este ha sido el más tortuoso que recuerdo: incendios, gastroenteritis, cambios en las actividades planeadas… pero en ningún momento ha habido un amago de abandono, todos los monitores han buscado soluciones y han arrimado el hombro todos y cada uno.
Así que sólo me queda un año más dar gracias, pero GRACIAS DE CORAZÓN por todo y a todos. Gracias a los acampados y a sus familias por confiar en esta experiencia enriquecedora.
Gracias a cada uno de los monitores, desde los que debutaban hasta los más veteranos, que se desviven por cada acampado y al ver que empieza un incendio se ponen a cantar y bailar y alguna con los nervios se le escapaba una lagrimilla y se preocupaba más por cómo estarían “los niños” que sus propias preocupaciones. Como “la oficina” está al lado del botiquín, tengo que agradecer especialmente el trabajo de la “Estermera” que ha mostrado una madurez increíble sintiendo que era su responsabilidad y si tenía que despertarse a dar medicinas a las 4 de la madrugada, pues lo hacía sonriendo.
Y como siempre, me siento más cerca de los que organizan y agradezco a los que gestionan: gracias al incansable Sherpa que hace sus marchas, o si tiene que modificar las marchas, pues lo hace con alegría, y este amor por la montaña lo transmite año a año a los acampados. Gracias al intendente que si parecía imposible mejorar lo anterior, pues aún dio una vuelta de tuerca a lo que había, especialmente a las celebraciones, también siempre más preocupado por los demás que por sí mismo. Gracias al intendente emérito que su visita nos dio un boost de energía para acabar el Campamento. Y gracias al súper-director, que siempre digo (y lo sigo diciendo porque es verdad) que es de los que mandan poniéndose el primero a trabajar, y que tras muchos contratiempos siempre ha pensado en lo mejor para los acampados desde meses antes de comenzar y… seguirá en ello todavía.
Ufff… vaya parrafada. He escrito aquí más que en todos los “posts” juntos… si es que lo mío son las fotos ¿o ni eso?
Bueno, toca soñar con el Campamento 2027. See you soon, mis queridos amigos y familiares del Campamento.
Después de doce días en el campamento, puedo decir que he vivido una de las experiencias más bonitas y enriquecedoras de mi vida.
ResponderEliminarHe podido disfrutar cinco años viniendo como acampada, pasando por las diferentes ramas, y siempre veía a los monitores como personas que hacían posible la magia del campamento.
Este año he tenido la oportunidad de estar al otro lado y he comprendido todo el esfuerzo, la dedicación y el cariño que hay detrás de cada actividad, cada juego y cada momento.
Ser monitora me ha enseñado que un campamento es mucho más que organizar dinámicas. Es acompañar, escuchar, animar cuando alguien lo necesita y celebrar los pequeños logros de cada niño. Ver cómo disfrutan, cómo hacen nuevos amigos, cómo superan sus miedos y cómo crecen en tan pocos días ha sido la mayor recompensa.
También ha sido un reto. Ha habido momentos de cansancio, de responsabilidad y de dudas, pero gracias al apoyo del resto del equipo he aprendido muchísimo. He descubierto la importancia del trabajo en equipo, de la confianza y del servicio a los demás, valores que siempre se han vivido en Gredos.
Este campamento me ha hecho valorar aún más todo lo que recibí cuando era acampada. Muchas de las experiencias y recuerdos que guardo existen gracias a monitores que dieron lo mejor de sí, igual que ahora lo he intentado hacer.
Me llevo recuerdos inolvidables, nuevas amistades, aprendizajes y la satisfacción de haber aportado mi pequeño granito de arena para que otros niños vivan un verano tan especial como los que yo he vivido tantos años. Sin duda, este ha sido solo el comienzo de una etapa que espero seguir disfrutando muchos veranos más, siempre con la ilusión de servir, educar y hacer felices a los demás.
MUCHAS GRACIAS GREDOS!!!
HATHI
¡Hola a todos!
ResponderEliminarPerdón por la demora en dejar por escrito unas palabras por aquí... La realidad es que en el momento en el que se publicó el último post, empecé a redactar mi comentario, y una llamada en el trabajo me hizo dejarlo a medias. Esa noche al final se me hizo tarde y después de todo el día, llegue cansada a casa. Al día siguiente no encontré el momento. Y así hasta hoy.
Una semana después, me he parado a pensar en que de vez en cuando hay que obligarse a poner un poco de pausa al ritmo de Madrid. Y siendo sincera, creo que por eso me enganché tanto a Gredos desde el momento en el que fui como acampada "pionera" allá por 2017.
En Gredos los días pasan a otra velocidad. Mi abuelo siempre me decía de pequeña que durante las vacaciones "hay que tirar el reloj". Y lejos de que trabajar como monitora se pueda considerar "irse de vacaciones", el campamento San José ha resultado ser el mejor sitio para cumplir con aquella frase que repetía mi abuelo.
Estar con la cabeza despejada y centrada única y exclusivamente en lo que está pasando allí, es un auténtico regalo, especialmente en una época en la que vivimos constantemente sobrepasados con mil estímulos. Así que, a pesar de que el cansancio físico a la vuelta fuese inevitable, la desconexión que se consigue allí es tan grande, que solo por volver renovada de esa manera merece la pena hacer el esfuerzo de dormir en un saco y una tienda de campaña durante 12 días.
Como os dije a todos los monitores antes de irme, yo caí en Gredos "de rebote".
Como acampada, me encantó la dinámica; siempre he pensado que este campamento es al que cualquier niño querría y debería ir de pequeño.
Y como monitora, tengo que decir que es una de las experiencias más enriquecedoras que he tenido. Aunque he de reconocer que una parte de mí querría volver a ser niña, solo por un momento, para poder jugar a las cartas alrededor de una lamparita sin preocuparse por nada más que por ganar esa partida.
En una dinámica que hicieron los Rangers, se les explicaba que estábamos en "un bosque encantado". Posiblemente, los niños tardarán unos años en darse cuenta de que es totalmente cierto que en ese bosque "hay magia". Es magia que se vive y se consigue gracias a los monitores, a las misas, a las rutas por la Sierra y a las noches al raso. A las duchas con agua fría, porque se ha acabado el agua del calentador y a las carreritas de los lobatos a las 8:30 de la mañana. A las risas entre nosotros y a los juegos en el río. A construir nuestro recinto y hacer el grito alrededor de nuestro mástil. A subir a la cima de un pico y sentirte pequeño y grande a la vez. A mirar al cielo y verlo lleno de estrellas...
Así que, a todos os digo, que quien piense que la magia no existe, es porque todavía no ha estado en Gredos.
De todo corazón, GRACIAS a todos, monitores y acampados, por permitirme disfrutar y compartir con vosotros unos días que son para mí, un verdadero regalo.
¡Gredos siempre será para mí un sitio feliz al que querré volver!
Qué despertar tan distinto tras volver de Gredos. Y qué distinto vivirlo allí sin ser acampada. Hacerse consciente de todo lo que hay detrás y tratar de estar a la altura; entender que ya no eres alumna, sino quien ahora ayuda a regalar esa experiencia a otros; conocer a las personas de otra forma y con otra profundidad.
ResponderEliminarPoder ahora acompañar como hicieron conmigo: empujar a los Pioneros y verles superarse hasta alcanzar la cumbre del Almanzor, escuchar las experiencias del Vagamundo (y qué emoción ver la ilusión con la que las contaban), verles preparar con tanto cariño los juegos para los Lobatos; remontar, con un equipazo, el Gran Boom en el juego de la sandía; abrazar cuando hace frío, consolar cuando les alcanza la nostalgia por casa…
Y por ello, darles las gracias a ellos, a los acampados, porque son la esencia del campamento.
Tener la suerte de poder sentarse a celebrar la misa. Momentos que te acercan a Dios, que te acercan a las personas, y además, en un lugar donde el agradecimiento se hace más grande. Un lugar donde levantas la mirada y es fácil apreciar todo lo que te rodea. Que regalo celebrarla en un sitio que te atrapa.
Y, siendo mi primer campamento como monitora, también ha sido un campamento distinto: de adaptaciones, de cambios. Quizá los primeros cambios de los que están por venir; de formas, de personas.
Ojalá este sea el primero de muchos. Poder aprender de las “viejas glorias”, de quienes hacen que el campamento sea lo que es, de quienes año tras año siguen eligiendo volver, con cansancio, con entrega y con cariño. Aprender de nuestro querido director, a quien tanto hay que agradecer; el que sostiene. Y de Fran: de su cuidado, de su cercanía, de su disposición constante; de cómo les exige porque les quiere y porque sabe que son capaces.
Nos vemos el año que viene (espero).
PD: Especial agradecimiento a Estermera. Cuánto tienen que aprender los médicos de ella…
Como todos los años desde hace unos 8 años, la primera quincena de julio es una de las más esperadas en todo el año, y este año he vuelto a tener la suerte de poder ir como monitora, y para mi sorpresa me tocó ir con los mayores, con los pioneros.
ResponderEliminarNo voy a mentir, al principio pensé que iba a ser un reto algo complicado, pero a la vez me hacía mucha ilusión el poder tener esa oportunidad. Hace apenas dos años que yo fui pionera, y todos mis amigos y yo siempre recordamos ese campamento como uno de los mejores, por no decir el mejor, y me entusiasmaba la idea de poder ser partícipe de lo que para muchos de ellos podría ser una gran experiencia con recuerdos inolvidables.
Ha sido una gran suerte el poder haber disfrutado de la rama de pioneros con un grupo como el vuestro. Habéis hecho que las rutas sean más amenas para todos, habéis sabido disfrutar de los juegos, acompañar y entretener a los más pequeños y de sacar una sonrisa a todo el que se paraba a hablar con vosotros.
Este año, a pesar de las adversidades, ha sido el año de hacer historia. Hemos subido y bajado al pico más alto de la sierra en un mismo día, y aunque parecía una locura, nunca dudé en que todos haríamos cumbre, porque como ya sabéis, “coronamos todas las cimas de la sierra de Gredos…”. Y el día del circo lo cambiamos por el Morezón, que he de decir que si vamos a tener el lujo de que el Padre Rodrigo nos de una misa allí en el refugio del Rey, creo que es un buen cambio…jjjjjjj.
Me gustaría también destacar el momento que tuvimos todo el campamento juntos en el comedor, porque a pesar de lo que estaba ocurriendo a nuestras espaldas, creo que la mayoría de los acampados se llevan un gran recuerdo de unión del campamento, donde nos divertimos, bailamos, cantamos y por mirarlo con mirada positiva e ignaciana, fue un fuego que encendió otro fuego.
Un año más, no puedo más que estar agradecida de ser partícipe de la gran familia que formamos. Gracias a Fran y a Vicky porque con ellos todo ha sido más fácil, gracias a Don Santos por capturar tantos recuerdos, a Luis por cuidarnos tanto como intendente aún habiendo sido el primero, al Padre Rodrigo y al Padre Javier por la oportunidad de poder hacer una pausa en un lugar tan especial como es Gredos, a Luis Leza por transmitirnos ese cariño por la montaña y hacer que los demás se lo tengamos también, a Carlos por confiar en mí y darme la oportunidad de vivir la experiencia desde el otro lado, y gracias también a todos los demás por hacerlo posible año tras año.
Espero vernos el siguiente ;) .
En quince años de existencia de este blog nunca he pasado por aquí a comentar, y mirad que llevo bastantes más de esos quince años viniendo… pero este año me gustaría contaros qué significa el Campamento para mí.
ResponderEliminarLa llegada a “El Baldío” cada inicio de julio es una mezcla de nerviosismo, ilusión y alegría difícil de gestionar. ¿Saldrá bien el Campamento? ¿Tendremos muchos incidentes? Son las dudas que me abordan, y que se van disipando al ver las caras conocidas de mis amigos, que nos volvemos a encontrar un año después; reconocer cada pino, el arroyo, las tiendas naranjas me ayudan a relajarme y saber que en Gredos nada puede salir mal.
Al reunir al kraal por primera vez reafirmo esa sensación de serenidad y tranquilidad, con este equipo todo es posible y la atención y el cuidado de los acampados será excepcional.
Por último, observar las caras de los niños y niñas, esas sonrisas de absoluta felicidad solo pueden acarrear cosas positivas.
Pero ¿qué es el Campamento? Para mí es lo opuesto al nombre de donde nos alojamos, Baldío, pues en el Campamento no se deja de cultivar; se cultivan las amistades (viejas y nuevas), el cuidado de la naturaleza, el trabajo en equipo, la convivencia con los demás, la tolerancia, el compañerismo… En Gredos no dejamos de trabajar para que en un futuro todos podamos recolectar. Pero no quiero dejar a un lado lo más importante: el servicio a los demás. Sin el servicio al que está a nuestro lado este Campamento carecería de sentido. Limpiar los baños o el comedor, servir el agua a mi compañero de mesa, recoger la cucharilla del que la olvidó en el fregadero, abrazar al que lo necesita, sonreír al que aún no conozco, aprenderme el nombre de cada miembro del Campamento para que sepa que es importante, cargar con la mochila del que está cansado, dar conversación al que quiere dejar de andar, aplaudir a mi compañero de patrulla cuando gana o pierde… Son momentos de servicio absoluto que nos recuerdan que una vida en comunidad necesita que todos aportemos nuestro granito de arena, y que hacer las cosas juntos siempre es mejor que solos.
En Gredos también hay mucho amor, y podemos verlo en el abrazo al amigo que hace un año que no veo, en el cuidado de los pioneros hacia los lobatos, en las sonrisas traviesas entre los rangers, en la complicidad entre monitores, en el abrazo de un lobato porque echa de menos a sus padres, en las charlas interminables de los pioneros, en las siestas grupales de los rangers…
Para aguantar o vivir el Campamento San José son esenciales el amor y el servicio, sin ellos no sería posible.
Gracias a todos los que pasáis cada año por “El Baldío”, por estar y por dejarlo cada Campamento mejor de como lo encontrasteis.
No podía dar por finalizada esta experiencia sin antes pasarme por aquí.
ResponderEliminarTengo la suerte de haber vivido repetidos años este campamento, desde la primera vez, con apenas 10 años como lobata, hasta pionera hace solo dos años, pasando por ranger también. Gredos es testigo de innumerables experiencias que por mucho que pasen los años sigo recordando con mis amigos una y otra vez. Este año me dieron la oportunidad de debutar como monitora, y que mejor manera de hacerlo que intentando devolver todo lo que he recibido durante tantos años y enseñárselo a los acampados de la mejor manera posible.
La magia de este sitio es que por mucho que pasen los años siempre se sentirá igual, nunca paras de aprender cosas nuevas de los niños y del Kraal, tengo que agradecer a nuestro director, Carlos Burrel, a nuestro intendente Luis, a todos los monitores y especialmente a mi rama, Carlos, Curro, Nacho, Enrique, Ester, Sofía e Inés, por haberme acogido como una más desde el primer día y haber disfrutado tanto juntos.
Ojalá todos los niños que pasen por estos pinos se vayan con la misma ilusión y ganas que lo hacemos los monitores desde el primer día.
¡Qué especial es Gredos y cuánto nos ha dado!
ResponderEliminarDurante este último año, lleno de horas de estudio, dudas y estrés, no han sido pocas las veces en las que me he preguntado: “¿Todo esto para qué?”.
Y solo necesité la primera noche de campamento, escuchando La Misión y observando el cielo lleno de estrellas, para darme cuenta de que era justo eso lo que necesitaba.
No tengo palabras para expresar lo agradecida que me siento por haber vivido estos doce días, en los que me he sentido en casa. He conocido a niños y compañeros maravillosos que no solo me han hecho disfrutar de la experiencia, sino que también me han permitido llevarme aprender de ellos.
Y quizá esa sea la magia de Gredos: sea cual sea el momento de la vida en el que te encuentres, esos doce días que podemos disfrutar en un lugar tan bonito nos regalan un parón para vivir de verdad, alejados de todo aquello que nos preocupa y, a veces, incluso nos ofrecen el espacio para tomar decisiones importantes para nuestras vidas.
No tuve la suerte de vivir el campamento siendo lobato, pero, aunque lo haya descubierto más tarde, he podido entender por qué es tan importante para todos.
Y todo esto es gracias a quienes formáis parte de él. Con dos palos y una piña, como quien dice, conseguís crear un lugar donde los niños tienen la libertad de vivir durante unos días alejados de la realidad, descubriendo la naturaleza, compartiendo con los demás y creando recuerdos que les acompañarán toda la vida.
Haber tenido la oportunidad de vivirlo como monitora es algo de lo que siempre me sentiré agradecida, ver la ilusión de los niños, acompañarlos en su aprendizaje es sin duda una sensación tan plena que no sabría describirla. Ojalá poder seguir aprendiendo de ellos.
Ya entrando en agradecimientos más personales no podría decir nada más que maravillas de mis compañeros, sois gente con un corazón enorme y la ilusión con la que hacéis todo marca sin duda la diferencia.
A Carlos Burrel y Luis Díaz por encargaros de que algo así sea posible, estando siempre “entre bastidores” pero siendo los pilares más importantes de todo esto.
Luis Leza, Santos y Henry porque no sois conscientes de la importancia que habéis tenido en mi vida ya no solo dentro del campamento sino en mi educación y crecimiento y estoy segura de que es así para muchos más niños que os quieren y admiran.
Quería agradecer también de forma especial a mi rama, Carlos Cadaval, Curro, Nacho, Ester, Enrique, Sofía y Laura ¡porque no hemos podido hacer mejor equipo!
¡Y al resto de monitores que lo han dado todo también!
Gracias por hacer posible algo tan especial.